lunes, 2 de julio de 2012

¿Bueno o Malo?

Debemos considerar algunos aspectos referentes a la noción de lo que es ¨bueno¨ y lo que llamamos ¨Malo¨. Ya hemos visto que el tema del dolor y el sufrimiento, la maldad, son usados por los ateos para demostrar que Dios no existe, pero lo que conocemos como malo ¿Es realmente malo? ¿Y lo bueno realmente bueno?

El problema de la existencia de Dios

 El ateo le dice al teísta: si Dios realmente existe y es absolutamente bueno ¿ Por qué existe el mal? Pero, el teísta también le  pregunta al ateo: Si Dios no existe ¿Cómo existe el bien, de dónde vino, cuál es su propósito?

Así como el teísta debe responder la existencia de un Dios benevolente frente a la existencia del mal, de igual modo el ateo debe explicar la existencia del bien, frente a la existencia de un universo, supuestamente, creado por la materia, totalmente material. El teísta debe tratar con el problema del mal, el ateo debe tratar con el problema del bien.


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El hombre no tiene acceso a conocer el futuro.

Al tratar el tema del mal tenemos que estar conscientes de que el conocimiento del hombre es limitado, por tanto no conoce los propósitos eternos de Dios, por esta causa ocurrirán eventos en la vida del hombre que a primera vista pueden ser interpretados como malos, sin embargo en el futuro puede descubrir que ese evento triste, difícil, fue lo mejor que pudo haber ocurrido. El creyente en Dios debe reconocer que muchas cosas están reservadas sólo para la sabiduría de Dios.
Imagine lo que sintieron los discípulos del Señor cuando lo vieron colgado del madero, imagine su indignación, su desesperanza, pero luego comprendieron que esto fue lo mejor que pudo pasar, ya que a través del sufrimiento de Cristo, tenemos por su sangre la redención de nuestros pecados.


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¿Qué es lo bueno realmente?

La idea de lo bueno y lo malo es muy subjetiva desde el punto de vista humano, en términos generales llamamos bueno a aquello que nos produce placer, y malo a aquello que nos produce tristeza o dolor.
La idea de placer/dolor  de la existencia es incompleta y superficial. Esta falsa concepción ha sido causante de bastantes problemas.
La evaluación de todo como bueno o malo en términos de si nos produce placer o dolor es una posición egocéntrica. Hay un mayor bien que el placer y un mayor mal que el dolor. El hombre no existe, primariamente para ser feliz, existe con el fin de dar gloria a Dios, su creador. 
En otras palabras el dolor no necesariamente es malo y el placer no es necesariamente bueno. El pecado que nos separa de nuestro creador es realmente malo y la obediencia a Dios, motivada por el amor hacia Él y no por razones egoístas es el mayor bien.

Para concluir esta publicación hemos de mencionar que en la mayoría de los casos no es que el mal esté presente, sino que nuestra reacción ante las diversas situaciones que nos presenta la vida no son las más correctas.



domingo, 1 de julio de 2012

Un Problema Muy Antiguo

La presencia del dolor y el sufrimiento han acompañado al hombre desde el principio, incluso en la Biblia muchos de los personajes bíblicos cuestionaron a Dios a causa de existencia de dolor y el sufrimiento y la actitud, aparentemente, pasiva de Dios hacia esta situación.

Por ejemplo:
Habacuc reclamó a Dios: ¿Por qué vez a los menospreciadores y callas cuando el impío destruye al más justo que él? (Habacuc 1: 13)

Job le inquirió: ¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos y que favorezcas la obra de los impíos? (Job 10: 3)

Gedeón se cuestionó: Si Jehová esta con nosotros ¿Por qué nos ha sobrevenido este mal? ( 1 de Reyes 17: 20).

Hoy día la existencia del mal es la supuesta evidencia contundente de que Dios no existe.

Cuando recordamos eventos tales como: El gran holocausto, la segunda Guerra Mundial, La Bomba de Hiroshima y Nagazaki, La Guerra de Vietnam y nombres como los de Hitler, Mussolini, nos preguntamos por qué Dios permite que cosas como estas hayan sucedido.

Pero quizás la existencia del mal sea necesaria. ¿Será posible que la existencia del mal y el sufrimiento sean un mal necesario?.

Los males han sido divididos en tres categorías:

1-Mal Físico: Desastres naturales, enfermedades, entre otras.
2-Mal Moral: Asesinatos, robos, entre otros.
3- Castigo Eterno: Para los que se revelan contra Dios.

Los ateos usan estas tres fuentes en contra de la creencia de la existencia de un Dios absolutamente bueno.
¿ Por qué permite Dios las dos primeras categorías de males? y si es absolutamente bueno ¿Por qué sentenciar a sus criaturas a un castigo eterno?

Como podemos observas este problema no es reciente, sino que estas cuestionantes han sido discutidas desde mucho tiempo atrás.





El Problema

Para el que cree en un Dios bueno y todopoderoso hay ciertas preguntas que debe responder:
¿Es Dios todopoderoso? ¿Es Dios absolutamente bueno? Si Dios es bueno: ¿No desearía que el mal dejara de existir? ¿Entonces, si es bueno por qué no elimina el mal? Si no lo elimina: ¿Es por qué no es Todopoderoso? Y si es todopoderoso: ¿Entonces, no es Dios absolutamente bueno por no querer eliminar el mal?
Cuando muchos creyentes en la existencia de Dios son enfrentados con las anteriores preguntas,  por lo general no hallan que responder.


Es evidente que esas preguntas deben ser contestadas, pero contestadas con respuestas claras y bien documentadas y no con las respuestas vagas que se escuchan comúnmente.

El ateo niega la existencia de Dios y afirma que el mal no es más que materia en movimiento, estando toda ella en la lucha por la supervivencia. Para aquellos que no creen en la existencia de Dios el mal no es más que una parte normal y natural en la evolución constante de la materia.

Para el ateo surge, sin embargo, una pregunta que debe responder: ¿Cómo los creyentes en la existencia de Dios, le atribuyen un mundo totalmente material (como ellos dicen) colmado de maldad y sufrimiento a un Dios bueno, justo y benevolente? Claramente esta pregunta nos lleva de vuelta al argumento ontológico. 

Se debe reconocer que el teísta debe explicar la existencia de un Dios benevolente frente a la existencia del mal, pero también el ateo debe explicar como ha evolucionado la idea de la existencia de un Dios benevolente en base a la existencia de un universo y un mundo, supuestamente, totalmente material. Tenemos en nuestras manos una arma de doble filo y cada ateo debería reconocerlo.





sábado, 30 de junio de 2012

Planteamiento: El dolor y sufrimiento

Existe una pregunta que ha servido, desde tiempos muy antiguos, como una defensa de mucho peso a favor del ateísmo. Muchas personas han sido arrastradas por estas consideraciones, siendo llevadas a un mundo de soledad y desesperanza espiritual.

¿Si Dios existe y le importa lo que pasa con la humanidad, por qué permite que exista el dolor y el sufrimiento?

Si Dios existe, ¿cómo permite que un bebé indefenso venga al mundo siendo ciego? Por qué permite que un jovencito, con toda una vida por delante, muera en un accidente? ¿ Si en verdad Él existe cómo puede permitir que un avión atestado de personas se estrelle causando la muerte a todos los que en él estában?
¿Si Dios existe como puede permitir que una bebé de meses de nacida sea abusada?

Ciertamente los teístas tenemos un gran reto por delante y es desmotrar que aún el mismo problema del dolor y el sufrimiento en el mundo es una prueba más de la existencia de Dios. Al decir gran reto reconozno que la mayoría de personas que dicen creer en Dios no son capacez de dar una respuesta satisfactoria a las interrogantes que surgen respecto a este importante tema.

Más allá de convencer, acerca de la existencia de Dios, con los diferentes argumentos existentes, probar que los dinosaurios co-habitaron con el hombre, demostrar científicamente que el universo, es imposible que se halla creado a sí mismo; antes de demostrar todas estas verdades es necesario demostrar que aún por encima de la existencia del dolor y el sufrimiento Dios existe.

En las siguientes publicaciones abordaremos con el mayor detalle e imparcialidad posible el tema del dolor y el sufrimiento versus la existencia de Dios.

viernes, 29 de junio de 2012

Argumento: La Revelación

El Argumento de la revelación de basa en la validez y veracidad de los argumentos concernientes a la naturaleza moral y religiosa del hombre. Si el hombre es un ser, de por sí, espiritual y moral, (y de hecho lo es) ¿No sería razonable creer que quien lo creó le revele la razón de esta cualidad moral y espiritual que posee?

Con los argumentos anteriores, hemos comprobado que Dios existe, por esta causa creemos que es bastante razonable el hecho de que Él se revele, que se dé a conocer al hombre.

¿Sería posible que una Inteligencia se revele al hombre? Por supuesto! De responder de forma negativa caería sobre quien lo niegue todo el peso de conocer todas las posibilidades posibles.

¿Existe posibilidad de que Dios pudiera revelarse a sí mismo al hombre? Claro que sí! Si decimos que no estaríamos diciendo que Dios actúa de forma irracional al poner en sus creaturas, los hombres, una necesidad, un anhelo religioso y no proveerle para la satisfacción de dicha necesidad.

¿Sería necesario que Dios se manifieste al hombre? Absolutamente! Dios creó al hombre con una necesidad espiritual para llenarla Él mismo. Dios no permitiría que sus criaturas murieran de desnutrición espiritual. El contemplar que Dios culminaría la creación con una revelación de sí mismo es una idea bastante razonable.

El hombre al ser moral por naturaleza necesita de normas que juzguen sus actuaciones. Si el ateísmo fuera cierto, entonces ¿en base a qué podrían establecerser normas morales? No habría un norte a seguir, cada quien viviría como quisiera. Acéptese o no, la Biblia ha influido de forma protagónica en la vida del hombre a través de las leyes que Dios dictaminó por medio de la misma.

La Revelación misma

La Biblia, la revelación de Dios, se levanta como un monumento en defensa de la existencia de Dios. La Biblia es un libro tan singular, que es inigualable a ningún otro libro, debido a la particularidad de este libro, sólo una mente infinita pudo haberlo inspirado (más adelante trataremos el tema de la biblia más detenidamente).

A través de la Biblia podemos descubrir el carácter de Dios, su amor, misericordia, bondad, poder, soberanía.

El sólo hecho de la existencia de la Biblia es una señal de la existencia de Dios, si Dios no existiera no podríamos explicar la existencia de un libro tan especial. Los ateos no pueden explicar la Biblia, los materialistas tampoco, pero el cristiano puede explicarla y más aún, dar cuenta de cómo el todopoderoso y gran creador cambia y bendice sus vidas día tras día por medio de la Biblia; La Revelación misma de Dios.





Argumento Estético


El hombre posee la cualidad de admirar el entorno que le rodea, es capaz de admirar la hermosura de un paisaje, la composición de una pieza musical, el arte de una pintura, la magestuosidad de una cascada, etc.

El hombre a diferencia de los animales posee la grandiosa cualidad de sentir amor, gozo, alegría, ternura. Tales cosas el hombre las percibe porque es humano, totalmente diferente a los animales.

Tales apreciaciones nos hacen preguntar: ¿De dónde sacó el hombre estas inclinaciones estéticas? Si el hombre no es más que el resultado de la materia en movimiento, es realmente perturbador pensar en cómo obtuvo estas cualidades.

El argumento de la estética afirma que el hombre posee cualidades estéticas porque fue creado por alguien que posee dichas cualidades. El materialismo no nos provee de una respuesta adecuada sobre la inclinación estética del hombre. Si la materia no posee éstas cualidades no puede proveer dichas cualidades.

La materia no es estética ¿Como podría originar aquello que sí lo es? ¿No está acaso el materialista demandando un milagro mayor que el teísta? Este autor así lo cree. ¿De dónde derivó el hombre estas cualidades estéticas? La única respuesta satisfactoria sería que le fueron conferidas por aquel que tiene el poder de originar dichas cualidades y este es Dios.
(Roger E. Dickson, El Ocaso de Los Incrédulos pag.98)
Los animales, a diferencia del hombre, no pueden apreciar la belleza en la lluvia, la niebla, un verde bosque, un tímido riachuelo, el canto de las aves, etc.

Si decimos que el hombre es estético, y de hecho lo es, y que los animales (de los que supuestamente el hombre evolucionó) no son estéticos, y de hecho no lo son, entonces ¿de dónde obtuvo el hombre esta cualidad?

Si decimos que Dios no existe, entonces no hay una respuesta para el orígen de la cualidad estética en el hombre.

Argumento: La Moralidad

El Hombre; un ser espiritual

La misma naturaleza ha comprobado aquello que afirmó Jesús: No sólo de pan vivirá el hombre... El hombre es más que un ser físico. El hombre, por naturaleza, tiene hambre y sed de aquello que no es físico: tiene necesidad de lo espiritual.

Homer Hailey (Internal Evidences of Christianity)  escribió:

El hombre es un ser dual, físico y moral o espíritual. En el mundo material existe todo aquello que sacía o satisface cada deseo físico del hombre. No hay ningún apetito físico que no pueda ser saciado por el mundo de las cosas físicas. Pero hay aquello en el hombre que todas las cosas físicas y materiales de la tierra no pueden saciar. Hay un constante anhelar, un hambre por algo más allá de lo meramente físico. Esto es lo que se reconoce como necesidades religiosas o espirituales.
Este razonamiento está ligado, estrechamente al argumento de la antropología. El hombre es un ser religioso por naturaleza, es un ser espiritual que posee necesidades que sólo pueden ser satisfechas con alimentos espirituales. Si Dios creó al hombre, ¿ No sería razonable concluir que Él mismo implantó estas cualidades en la mente del hombre? ¿Podríamos atribuirle a la materia, que obviamente no posee moral ni espiritualidad, el orígen de estas cualidades? Una respuesta lógica es que lo material deriva de lo material, sin embargo lo espiritual o moral, deriva de lo espiritual. La materia no pudo haber puesto en nosotros estas cualidades, por la sencilla y contundente razón de que ella misma no posee dichas cualidades. Sólo una fuente espiritual y moral puede producir cualidades del mismo tipo, Dios es la fuente, por excelencia, de la moralidad y espiritualidad.

El Hombre Posee una Conciencia Moral 

Todos los hombres tienen la urgencia de decidir lo bueno sobre lo malo, independientemente a que se crea en Dios o no, el hombre posee aquello que llamamos conciencia, la cual le insta a tomar las decisiones adecuadas. La existencia de la conciencia es la prueba de que el hombre siente esa necesidad de elegir lo bueno sobre lo malo y a decidirse por lo que él cree que es bueno.

El hombre es un ser con voluntad. Todos aceptamos que existe lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, en sentido general todo hombre siente la necesidad de oponerse a lo malo y hacer lo bueno.

El hombre posee una conciencia que le condena cuando hace el mal y lo aprueba cuando hace el bien, el hombre bueno buscará hacer el bien.

Si el hombre no es más que el resultado de la evolución de la materia; ¿ De dónde obtuvo el hombre la necesidad de hacer el bien, en vez del mal, y sentir culpa cuando actúa en contra de aquello que cree correcto?

Los materialistas no pueden responder de dónde obtuvo el hombre la moralidad y espiritualidad, no pueden explicar la conciencia.

¿No sería acertado pensar que lo moral provino de lo moral, que lo espiritual proviene de aquello que es espiritual? Y ciertamente estas cualidades no las posee la materia.